8. Hacia una conceptualización de Desarrollo Profesional. El binomio Oficio-Profesión Docente

RESUMEN Del autor JOSÉ CARDONA ANDÚJAR. EDITORIAL UNIVERSITAS, S.A.

1. INTRODUCCIÓN.

La función docente profesión u oficio.

2. OBJETIVOS-COMPETENCIAS.

a. Asumir. Desde la epistemología, la complejidad conceptual de la expresión desarrollo profesional de los profesores.
b. Utilizar. Definiciones de desarrollo profesional docente y mediante una reflexión y un análisis crítico fundamentar un concepto personal.
c. Reflexionar críticamente. La afinidad conceptual respecto de desarrollo profesional y expresiones como: formación permanente, actualización o reciclaje etc.
d. Comprender y criticar. Diferentes aportaciones al concepto de desarrollo profesional.
e. Establecer. Elementos esenciales y necesarios para una conceptualización actualizada de desarrollo profesional.
f. Profundizar. En el significado de desarrollo profesional como la enseñanza profesionalizadora para la enseñanza aportada por el profesor Rodríguez Diéguez.
g. Efectuar. Un análisis sobre diferencias y semejanzas entre oficio y profesión.
h. Construir. Las características de un trabajo para ser considerado como profesión.
i. Justificar. La función docente como una profesión.
j. Aceptar o rechazar. La denominada teoría de los rasgos sobre la caracterización de las profesiones.
k. Desarrollar. Ideas personales sobre las características que habría de tener el perfil profesional del docente.
l. Descubrir. La problemática asociada a las demandas de profesionalización de la función de los profesores.
m. Formarse un criterio. Sobre el rol del binomio teoría-práctica en el diseño, desarrollo y evaluación de los planes de estudio para una formación profesionalizante del profesorado.
n. Repensar y profundizar. Las bases que fundamentan el saber docente a partir de la tipología del conocimiento de Shulman.

3. CONTENIDOS.

1. Nuestro concepto de desarrollo profesional.

1.1 A modo de reflexión proemial.

La formación de los profesores podemos considerarla en tanto que persona y como profesional. Toda acción perfectiva tiene una incidencia positiva en el ejercicio de su profesión, pero no es suficiente para ser mejor en su función laboral específica.
La formación permanente del profesor equivale a formación continua, refiriéndose a aquella actividad que el profesor en ejercicio realiza con una finalidad –tanto de desarrollo profesional como personal, que tienda a una más eficaz realización de sus actuales tareas o le preparen para el desempeño de otras nuevas.
La educación continua no puede hacerse coincidir con la formación adquirida durante la vida laboral.

1.2 El concepto.

Se han propuesto varias alternativas como: desarrollo del profesorado, educación continua/da, formación permanente, actualización o reciclaje. Ninguna podemos aceptarla ya que:
- Desarrollo del profesorado y educación continua/da pueden incluir connotaciones de mejora personal, necesarias pero insuficientes.
- Actualización o reciclaje no recogen las matizaciones de las dimensiones personal y profesional.
Reciclaje implica un estadio muy puntual del proceso formativo y no contempla ni la naturaleza recurrente de la formación que necesita todo profesional ni la naturaleza más global que se exige a todo conocimiento profesional. Landsheere afirma que cuando el conocimiento que el profesor tiene se convierte en obsoleto existe una laguna crítica.
Se acepta de facto una sinonimia de escaso rigor lingüístico. Es un reto pendiente en las ciencias sociales y, específicamente en pedagogía que deberemos superar si pretendemos reivindicar la naturaleza científica del conocimiento pedagógico.
Una expresión que abarca el conocimiento profesional adquirido por el enseñante durante el ejercicio de su profesión, junto con las cualificaciones que perfeccionan su dimensión personal humana será: desarrollo profesional de los profesores.
- Con Desarrollo significamos el crecimiento continuo de un individuo u organismo, en el que todos sus componentes evolucionan de una forma interrelacionada. Incluye la formación personal, la profesional y el reciclaje o actualización.
Carlos Marcelo considera que desarrollo tiene una connotación de evolución y de continuidad que nos parece que supera la tradicional yuxtaposición entre formación inicial y perfeccionamiento de los profesores.
Castillo y Cabrerizo hablan del largo recorrido que supone la vida académica de los profesores y que un profesor se hace. Estos autores recogen de Fernández Cruz la comparación entre las tesis existentes en relación al concepto de desarrollo profesional:
1. Tesis de equivalencia. La formación docente equivale a desarrollo profesional del docente.
2. Tesis de complementación. La formación docente se refiere a la formación inicial; y el desarrollo profesional a la formación permanente.
3. Tesis de inclusión. El desarrollo profesional del docente es un proceso de mejora, en todas sus fases, en el que se interviene mediante la formación docente.
- Sobre desarrollo profesional de los profesores se han elaborado diversas definiciones:
1. Capacidad de un profesor para mantener la curiosidad acerca de un mayor conocimiento de su aula, para identificar líneas de mejora en los procesos de enseñanza-aprendizaje, y buscar el diálogo y el trabajo desde la deseable colaboración con otro colegas.
2. Para Medina Revilla es un proceso de maduración y asunción crítica de la propia tarea, que se proyecta en diversos modos de adaptación y reconstrucción de los procesos educativos.
3. El mismo autor, casi una década después, profundiza, entendiéndola como la preparación y emancipación profesional del docente para elaborar crítica, reflexiva y eficazmente un estilo de enseñanza que promueva un aprendizaje significativo en los alumnos y logre un pensamiento-acción innovador, trabajando en equipo con los colegas para desarrollar un proyecto educativo común. En esta definición se integran los elementos esenciales:
- La formación del docente implica la emancipación profesional. Para construir por si mismo su propio modelo de enseñanza.
- El profesor ha de ser formado para que se le capacite en el pensamiento divergente y la práctica innovadora.
- La colaboración con los demás profesores y colectivos.
4. El profesor Rodríguez Diéguez concibió el desarrollo profesional como la enseñanza profesionalizante para la enseñanza. El docente cuando enseña ha de concebir su trabajo como un espacio de auto-aprendizaje. El docente enseñando, aprende. Enseñar y aprender, ambos fenómenos se proyectan uno en el otro.
5. Imbernón hace referencia a las diferentes etapas que con la de formación inicial, son para él la de inducción profesional y socialización en la práctica –primeros años de ejercicio- y la de perfeccionamiento. Además establece una equivalencia entre desarrollo profesional y profesionalización, entendiéndolo como un largo proceso mediante el que aprende y consolida las competencias propias del trabajo o profesión y que comprendería el conocimiento adquirido en su formación de grado y aquel otro que aprende durante el ejercicio de su función profesional.
6. La administración educativa española ha venido utilizando la expresión formación permanente del profesorado, entendida desde una semántica equivalente a la de desarrollo profesional de los profesores. Y la concibe como un proceso continuo… que parte de una autorreflexión de colectivos implicados en una misma o parecida práctica profesional; reflexión desde la que se intenta investigar el desarrollo de dicha práctica y darle un sentido desde los conocimientos teóricos que la sustentan y que pueden orientar su evolución.
- Dimensiones del desarrollo profesional de Howey apoyado en un trabajo de Cardona, J.:
1. Desarrollo pedagógico. Mejora vinculada a la respuesta al currículo impartido desde la innovación y que deberá proyectarse en la mejora de la intervención y gestión del centro y del aula.
2. Conocimiento y comprensión de sí mismo. Aceptación de su propia imagen como persona y educador.
3. Desarrollo cognitivo. Profundización y actualización del conocimiento disciplinar y cultural, así como a las herramientas para lograrlo. Potenciar competencias que favorezcan el procesamiento de nueva información.
4. Desarrollo teórico. Mediante la reflexión crítica y sistemática de su práctica. El docente como práctico reflexivo.
5. Desarrollo profesional. Mediante la investigación-acción responsable, en sintonía con una visión de su propia formación para la enseñanza. Entendiéndola con Medina como una actividad socio-comunicativa e intencional orientada a la formación integral de las personas y a la mejora de las instituciones.
6. Desarrollo de la carrera. Aceptación de nuevos roles en el ejercicio de su función docente-educadora.

2. La función docente; ¿una profesión?

2.1 Recapitulación reflexiva.

La definición como trabajador de la enseñanza debe serlo sólo en aspectos de derechos laborales, e ir más allá en otros. La proletarización del enseñante, equivale a ir restando a los profesores exigencias en su nivel de preparación, autonomía, responsabilidades y competencias.
Se convierte a los docentes en meros transmisores del conocimiento, del currículum impuesto desde instancias externas, frente al deseable rol a desempeñar como copartícipes en la fundamentación del mismo. Aceptarlo es alejar a los profesores de realizar una serie de tareas definidoras de una profesión: actitud democrática, convicción de libertad y de responsabilidad, respeto por todas las personas y grupos humanos, principios éticos sólidos, suficiente formación pedagógica y académica, autonomía personal y profesional, amplia formación cultural, capacidad para la innovación y la creatividad.
Sin un dominio de la teoría y las técnicas de enseñanza, sin asumir la reflexión sobre la práctica como metodología, sin una preparación adecuada para saber fundamentar lo que se hace, estará desempeñando un oficio. Desde una visión semántica de la pedagogía existe un consenso en la necesidad de diferenciar entre oficio y profesión. Para Perrenoud todas las profesiones son oficios, pero no todos los oficios son profesiones. La capacidad para crear las diferencia.

2.2 Diferenciación entre oficio y profesión.

El Diccionario de las ciencias de la educación entiende por profesión un trabajo para el que es necesaria una formación específica, larga y a nivel universitario. Pero no podemos asumir que las características enumeradas sean inequívocamente diferenciadoras de la profesión frente al oficio:
- Formación específica, dirigida y sancionada en su validez.
- Seguimiento de determinadas reglas.
- Aceptación y cumplimento de determinado código ético.
- Cumplimiento de un servicio social.
- Suele constituir la base económica del individuo, aunque el prestigio, el éxito y la autoridad profesionales no están necesariamente unidos al total de los ingresos obtenidos por el ejercicio de la profesión.
Presenta una ausencia de reflexión suficiente en las diferentes aportaciones, del escaso rigor de los análisis etimológico-semánticos. ¿Precisan en su ejecución idénticas operaciones mentales?, ¿el proceso de toma de decisiones es esencialmente el mismo, así como las responsabilidades?, ¿la formación para ambos cargos ha de ser cuantitativa y cualitativamente equivalente?
Desde la etimología oficio es hacer una obra, cosa o función. Y profesión alude a declarar, manifestarse. La profesión indica actitud, declaración, acto de voluntad, toma de decisiones; ha sido desde la semántica y no desde la etimología que se ha hecho sinónimo de actividad laboral, ocupación.
Debemos conseguir un cierto consenso, que puede ser reconducido en estas dos líneas:
- Denominando oficio a toda aquella actividad laboral desempañada por el ser humano y centrar la investigación en las características y complejidad que presenta cada oficio y las competencias necesarias.
- Diferenciar entre oficio y profesión, en función de unos criterios adecuados (por discriminantes).

2.3 Profundizamos, desde la semántica, en el concepto de profesión.

Para Díaz e Inclán, la función del docente es una profesión porque hace un trabajo con énfasis intelectual, con reglas claras de funcionamiento, para el que se dan normas de ingreso y posee un cuerpo de conocimientos que le es propio. Hablan también de otras perspectivas que consideran al docente actuando al dictado de un proyecto externo, de prescripciones en cuanto a tiempos y programas que no le permiten el desempeño autónomo de su trabajo.
La profesión ha sido definida como la ocupación para cuyo ejercicio es preciso un alto nivel de conocimiento y habilidad, constituiría una especie de oficio especialmente cualificado que trascienda lo meramente técnico, por uno cualitativamente superior y que permita autonomía en las decisiones y asunción de alta responsabilidad. Requeriría un conocimiento tecnológico. Pero entonces, ¿a qué rasgos debe responder para que pueda ser considerada como oficio cualificado?
Popkewitz, Hargreaves, Gimeno y Pérez denominan profesión. Skopp presenta los rasgos característicos de una profesión:
- Saber sistemático---prestigio social.
- Poder sobre el cliente---reconocimiento legal estatus.
- Actitud de servicio---reconocimiento público estatus.
- Autonomía---subcultura profesional especial.
Julia Añorga la concibe como la cualidad de una persona que realiza su trabajo específico con relevante capacidad para dar cumplimiento a sus objetivos, lo que se manifiesta en ejecutar las tareas con gran atención, exactitud y rapidez, sobre la base de una elevada preparación, incluyendo la experiencia. Fernández Enguita presenta otros rasgos:
- Competencia.
- Vocación. Sentido de servicio.
- Licencia. Exclusividad.
- Independencia o autonomía.
- Autorregulación. Control ejercido por el propio colectivo profesional.
Hoyle entiende el cuadro resultante muy homogéneo, no como una simple yuxtaposición de características:
- Una profesión es una ocupación que realiza una función social crucial.
- Requiere un grado considerable de destreza.
- Requiere manejar problemas y situaciones nuevas.
- Los profesionales han de disponer de un cuerpo de conocimientos sistemático.
- Este cuerpo y el desarrollo de habilidades específicas requiere un período prolongado de educación superior.
- Supone también un proceso de socialización de los valores profesionales.
- Estos valores se centran en la preeminencia de los intereses de los clientes y se hacen explícitos en un código ético.
- Es esencial tener la libertad para realizar sus propios juicios respecto a la práctica apropiada.
- La profesión debe ser oída en la definición de la política pública relativa a su especialidad, debe tener un alto control sobre el ejercicio de las responsabilidades profesionales y un alto grado de autonomía en relación al Estado.
- La formación prolongada, la responsabilidad y su orientación al cliente están necesariamente recompensadas con un alto prestigio y nivel de remuneración.
Desde un análisis semántico un criterio social objetivo sería el nivel de preparación y su estatus, su valoración por la sociedad.
Para Imbernón oficio son las funciones a cumplir en una actividad laboral. Pero, en tanto que oficio ejercido, profesado, la función del enseñante es también una profesión. Profesión debería entenderse como oficio especialmente cualificado.
Hay una debilidad sustancial en la teoría de los rasgos. Consiste en el simplismo de su punto de partida, al tratar de identificar lo que es una profesión con elementos que ya han sido seleccionados a priori. Lo que se considera que es una profesión responde a una dinámica compleja que no puede quedar explicada por una colección de características. Schulmeyer.

3. Las demandas de profesionalización de la docencia.

Si aceptamos la función docente como una profesión se constata una inadecuación entre los rasgos y el nivel de prestigio social y remuneración. Diker y Terigi afirman que debería contemplarse un mejoramiento de la situación salarial y las propias condiciones de trabajo.
Entendiendo la profesionalización como el desarrollo de las aptitudes necesarias y la potenciación de la autonomía cabría plantearse alguno de estos procedimientos:
- Realizar un análisis comparativo con otras ocupaciones ya consensuadas como profesiones, obrando en consecuencia respecto a su formación y estatus.
- Diagnosticar los requerimientos profesionales específicos de la función docente y obrar consecuentemente en su capacitación y reconocimiento social.
En síntesis estos requisitos podrían ser los siguientes:
1. El tipo de formación inicial recibida.
2. El grado académico que habilita para el ejercicio.
3. La proporcionalidad entre saberes teóricos y prácticos.
4. Los niveles de autonomía-responsabilidad.
Desde este análisis estas autoras concluyen que no es una profesión. La argumentación descansa sobre la formación inicial de un maestro que es de tres años. Ghilardi recuerda que en casi todos los países occidentales se propuso hace décadas la obtención de la licenciatura o doctorado. Existen además bastantes matizaciones:
- El colectivo docente no sólo está integrado por maestros. Si éste es el problema, exijamos el estudio de una licenciatura, que sería lo deseable.
- Si la condición imprescindible está en los años de estudio, los médicos e ingenieros tiene un año más que la abogacía por ejemplo.
El análisis de este ámbito requiere profundizar en lo cualitativo, en lo que se estudie y aprenda durante esos años. El EEES viene reflexionando en esa dirección –licenciatura de cuatro años-. Tal vez esta problemática se fundamente en parámetros como el estatus.
La jerarquización social no invalida la necesidad de una formación universitaria a nivel de licenciatura para los maestros. Una mayor capacitación en competencias tendría su correlato en una mejora de la consideración social y atención retributiva. No se puede exigir a un docente, formado para técnico que realice la función de científico (investigación-acción), la que ha de desempeñar en la institución docente de la postmodernidad. No debemos confundir las exigencias o naturaleza de la tarea con una posible preparación defectuosa para su desempeño.
El Movimiento para la Profesionalización de la Enseñanza en EEUU afirma que la profesionalización de la enseñanza consistía en elevar el nivel de formación. Camino emprendido también por la UE. Uno de los requisitos fundamentales para promover el objetivo de la calidad de la enseñanza.

4. Práctica docente y profesionalidad.

Hoy en día la función docente se estructura en multitud de tareas que trascienden el acto de enseñanza-aprendizaje. Lo que plantea unas exigencias a la formación que, siguiendo a Diker y Terigi, habilite a maestros y profesores para la toma de decisiones permanentes y autónomas.
Para Gimeno Sacristán, Zeichner y otros: una formación profesionalizante debe proveer de un conjunto de saberes teóricos y prácticos que le permitan sustentar las decisiones y unos procedimientos que metódicamente le permitan reflexionar sobre esas decisiones.
Hay una imbricación entre profesionalizante y práctica docente. Hace tres décadas Gimeno Sacristán subrayaba que se ligan los componentes del curriculum de formación con las actividades reales que los profesores realizan.
La interconexión teoría-práctica, hecha realidad mediante las tareas. Dicho autor encuentra facetas en la formación de los profesores:
- Dotarles de un saber hacer práctico. En los niveles y en las áreas del currículum, en la organización de los centros ofreciendo alternativas diversas.
- Ayudarles a establecer una fundamentación de esos saberes prácticos. En función de los valores y de las ideas que la sustentan.
- Ser capaces de analizar y cuestionarse las condiciones que delimitan las prácticas institucionalmente establecidas.
Shulman se refería a dos tipos de conocimiento:
a. Al de casos prácticos
b. Al estratégico. Resolución de dichas situaciones.
En los conocimientos teóricos deben fundamentarse tanto el saber práctico como el estratégico. La proporción exigida entre saberes teóricos y prácticos para que la profesión cumpla la función del docente.
Una formación profesionalizante no puede circunscribirse a dicha formación de grado. Debe comprender la totalidad de la carrera profesional. Algunas etapas habrán de realizarse en el marco de programas formales de formación y perfeccionamiento.
Las tareas vertebran la profesionalidad de los profesores en el diseño de la práctica. Gimeno Sacristán.

4. RECAPITULACIÓN.

- Toda acción perfectiva es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo profesional de los profesores. Dicha formación ha de tener una proyección tanto sobre el aprendizaje discente como la autonomía del docente.
- Para Medina Rivilla el desarrollo profesional del profesor es cuando la formación facilita una preparación y emancipación profesional del docente que le faculta para promover un aprendizaje de su alumnado y le dote de un pensamiento-acción innovador.
- Las dimensiones imprescindibles: personal, profesional, reciclaje y actualización.
- Introducen las etapas para un adecuado desarrollo profesional que según Imbernón: la formación inicial, la inducción profesional o socialización en la práctica y la formación permanente.
- Para Tardif supone un continuum que distingue fases cronológicas distintas.
- Análisis lingüístico sobre los vocablos profesión y oficio. Pertenecen a un paradigma lingüístico diferente.
- En una orientación semántica la profesión es un oficio cualificado. Quien lo ejerce debe ir más allá del saber hacer y adentrarse en el saber por qué hacemos.
- Concebimos la profesión porque trasciende lo meramente técnico (transmitir conocimientos) y poseerá competencias de naturaleza meta-cognitiva desde la que será coparticipe en el diseño curricular. Asume una actitud democrática, acepta el binomio libertad-responsabilidad, suficiente formación pedagógico-disciplinar y capacidad para la creación y la innovación.
- Aportaciones cuestionan el tiempo de formación exigida –diplomatura vs licenciatura-. Pero no a todos los docentes se les exige el mismo número de años para su formación de grado. La solución ha de venir de la cualificación en el desarrollo profesional de los docentes. Debe proveer al docente de un conjunto de saberes teóricos y prácticos que le permitan sustentar las decisiones que debe tomar permanentemente en el aula –Diker y Terigi-.

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