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LA PRÁCTICA REFLEXIVA, CLAVE EN LA FUNCIÓN DOCENTE.

LA PRÁCTICA REFLEXIVA, CLAVE EN LA FUNCIÓN DOCENTE.
Texto adaptado del libro de Cristina Moral Santaella.
Cambia la sociedad y con ella su cultura, y las diferentes culturas; y así la cultura docente. Y tal vez, lo que mueva a este cambio sea la reflexión sobre lo que se hace. Para conseguir el cambio innovador, la escuela y el profesor deben hacerse más investigadores, críticos y reflexivos, más autónomos y proclives a trabajar en colaboración.
El concepto de profesor como investigador. Hay quienes defienden que es a partir de su práctica, de su acción educativa.
Existen imbricaciones entre la reflexión y la formación de los profesores. Se afirma que una de las condiciones que exige la construcción de conocimiento sobre la enseñanza desde la reflexión es que el profesorado crea que puede generar teoría con este procedimiento.
Otro asunto de complejidad es la expresión práctica reflexiva.
Dewey distingue entre acción rutinaria y acción reflexiva. La tradición no tiene porque ser negativa pero la rutina es casi siempre incompatible con la acción reflexiva.
La reflexión es uno de los medios más adecuados para cualificar la función docente.
La enseñanza reflexiva implica al docente en una secuencia de acciones en el tiempo pedagógico, estructurada en tres fases: preactiva, interactiva y posactiva.
1. La cultura profesional en transformación.

La sociedad cambia y con ella las profesiones y su cultura. La profesión docente no es ajena al cambio, con sus ritos, procedimientos, metodología. Se nos exige una nueva forma de aprender y, en consecuencia de enseñar. Obviar esto equivale a negar nuestro propio desarrollo como ciudadanos y como educadores.
El desarrollo de la cultura profesional se concreta en la adaptación inteligente de la actividad laboral al medio, para poder así interpretarlo y transformarlo según las necesidades de cada momento histórico. A los profesores ya no les es suficiente actuar desde la racionalidad técnica, han de transformarse en agentes investigadores de la nueva realidad a la que han de responder.
El profesor ha de definirse como:
a. Investigador de su práctica profesional.
b. Profesional reflexivo y crítico.
c. Formado en una mayores cotas de autonomía y colaboración.
d. Un profesional que tenga como objetivo primordial mejorar la calidad de la vida humana.
Urge potenciar la calidad de la formación permanente del profesor con tendencia a la innovación y con una visión realista de futuro.

2. El profesor como investigador.

Concebir el curriculum como un proyecto que el profesor ha de construir en función de su contexto, adaptándolo a una cultura concreta y a un alumnado singular. El profesor pasa de ser objeto a ser sujeto de la investigación y desde ella afronta los retos que representa la sociedad del conocimiento, con una rica diversidad de matices.
Los profesionales de la educación deberán transformar la naturaleza de los intereses a los que sirven: su compromiso ha de estar prioritariamente con las necesidades de desarrollo de su alumnado y no con los S.E.: hay que ser educador antes que funcionario.
La investigación sobre y desde su acción docente constituye una adecuada estrategia para promover la innovación, el cambio de la organización del centro tanto en lo curricular como en lo instruccional y de la gestión. Además reporta al profesor la adquisición de un conocimiento docente.
Este proceso de investigación, para Kemmis, se constituye en una forma de autoindagación reflexiva con el objetivo de mejorar la racionalidad y la justicia de las propias prácticas sociales o educativas. No obstante, recuerda Imbernón, “no es fácil generar los procesos del profesorado investigador y menos aún romper las rutinas y superar el modelo normativo de transmisión.


3. El docente como profesional reflexivo.


3.1 Reflexión y formación del profesorado.
La reflexión en y sobre la acción es considerada un modelo para la formación práctica del profesorado. Y ha supuesto una reacción contra, y según Cristina Moral:
o La visión del profesor como un técnico.
o Los planteamientos de reforma educativa que suponen que el profesor puede ejecutar las propuestas y los programas innovadores ideados por agentes externos.
o La visión del profesor como consumidor del conocimiento curricular.
Las políticas educativas (curriculares y organizativas) han de incorporar un mayor nivel de flexibilidad en su normativa desde el que la autonomía de centros y profesores pueda ser una realidad. Se hace necesaria una respuesta más participativa y responsable de ambos estamentos, una innovadora preparación de los profesores y equipos directivos y una mayor inversión de las administraciones. Desde estas condiciones, los docentes serán capaces de protagonizar la reforma imprescindible de la escuela. Pero ¿Por qué razón no sucede esto?
Para Cristina Moral Santaella “la mayoría de los centros no prestan atención a estos descubrimientos, ignorando el conocimiento y la experiencia de los profesores de la escuela, utilizando modelos de reforma de la escuela generados por investigadores que dan soluciones externas…Un buen programa de educación del profesor prepara para comenzar a enseñar y se compromete con internalizar la habilidad para analizar la enseñanza y mejorarla. Aquel que consigue que los alumnos se comprometan con su propio desarrollo profesional”
Quizá una de las condiciones sea que el profesorado crea que puede generar teoría. El aprendizaje de la experiencia es una vía de construcción de conocimiento tan antigua como el hombre.
Un buen docente, si desea ir más allá del mero saber técnico, deberá conocer por qué hace lo que hace.
3.2 Concepto de práctica reflexiva.
La práctica reflexiva ha de ser una forma creativa de concebir y hacer la enseñanza que trascenderá lo individual para fundamentarse en el trabajo colaborativo y tendrá su escenario en los contextos singulares, sin olvidar el marco social más amplio donde ambos se sitúan y que afectan a su práctica en la institución educativa. Kemmis dixit.
La reflexión sobre la práctica implica compartir experiencias y dudas, éxitos y fracasos, decisiones y modos de actuación con los demás colegas del mismo centro o de otros.

3.3 El profesor como práctico reflexivo.

La necesidad del profesor reflexivo siempre ha venido justificada en la perfectibilidad de las acciones humanas y, por ende de la función docente.
Conceptos que debemos definir para entender el significado de profesor reflexivo:
- Profesor. Realiza acciones influidas por el marco social y por sus creencias, ideas etc. Debemos analizar estos elementos.
- La enseñanza. Es un proceso interactivo.
- La reflexión. Relaciona pensamiento y acción del profesor y, además, acción del profesor y el resto de los miembros de su comunidad.
- Reflexión crítica. Debemos preguntarnos qué y por qué, lo que nos permitirá un mayor control de lo que hacemos.

4. Concepto de enseñanza reflexiva.


En principio, es la realizada por el docente apoyada en la reflexión como un medio adecuado para su cualificación permanente. Un docente reflexivo puede conseguir:
a. Reconocer. La calidad de los procesos y resultados.
b. Identificar. Problemas, causas y factores de los problemas.
c. Buscar. Soluciones a todos ellos.
d. Reconocer. La parte de responsabilidad que tiene en su práctica.
e. Comprometerse. En un proceso de desarrollo profesional a largo plazo.
Asumir una actitud reflexiva exige constancia, dedicación, sistematicidad en las acciones y se ve facilitada por la interacción con los colegas. Es posible iniciarse en el proceso reflexivo sin necesidad de estar involucrado en un proyecto de investigación o innovación. Es necesario, a priori, tener interés y estar dispuesto a ello. Para Dewey estará en disposición siempre que posea actitudes como:
o Apertura mental. Implica la disposición para buscar y construir las estructuras alternativas de un campo educativo de estudio. Aceptan cuestiones educativas arriesgadas y rechazan la ortodoxia didáctica u organizativa.
o Responsabilidad. Supone que mediten las consecuencias de sus acciones. Subraya el valor de los contextos social, político y económico en las decisiones educativas.
o Ser todo corazón. Las actitudes previas impregnan la totalidad de la vida instruccional y política. El profesor acepta a todos los estudiantes y ajusta su conducta docente a la filosofía educativa de la institución.
Zeichner y Liston hacen referencia a una cuarta actitud:
o Ser capaces de aprender en cualquier situación profesional. La disposición a examinar o analizar las propias suposiciones, pensamientos y creencias. Es preciso incorporar a la docencia la cultura de la reflexión y aquí aparecen las dificultades.

4.1 Reflexión ocasional vs práctica reflexiva.

Es necesario un planteamiento metódico regular e integrado en la práctica diaria que se convierta en una forma habitual de hacer la enseñanza: sistematicidad y constancia son criterios básicos. Es preciso algo más, adentrarse en una cultura de la reflexión antes, en y sobre la práctica. Para Perrenoud “la reflexión se ha convertido en una forma de identidad y satisfacción profesionales. Con herramientas conceptuales y métodos.
El profesor reflexivo ha de estar en permanente revisión de las decisiones que adopta, de los métodos, de la evaluación que diseña, de las relaciones que práctica. Introducirse en una espiral sin fin de perfeccionamiento. Para Perrenoud debemos de hacer de ellos la parte central de nuestra profesión.

La práctica reflexiva, desde la transversalidad está presente en la labor instructiva y educativa del profesor, en sus relaciones y que trasciende lo meramente didáctico, para definirse como un modelo desde el que el docente ha de desempeñar su profesión.

4.2 Los estadios de la enseñanza reflexiva. El Ciclo de la Práctica Reflexiva.

a) Fase preactiva. Anterior a la práctica, en la planificación. Cobra importancia el pensamiento del profesor, su concepción de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es una hipótesis de acción que posiblemente tendrá que modificarse al interaccionar con la realidad.
b) Fase interactiva. Durante la acción. Se construye conocimiento desde la reflexión en la acción, pero somos incapaces de explicitarlo verbalmente, ya que es un conocimiento tácito, es un saber de nivel primario que orienta toda actividad humana, el saber hacer para Schön.
c) Fase postactiva. Después de la acción. Sobre un hecho ya ocurrido y que Schön denomina reflexión sobre la acción. La importancia radica en su función crítica. Permite tomar conciencia explícita de los modelos pedagógicos y epistemológicos que sustentan su actuación y contrastarlos con teorías pedagógicas y epistemológicas formalizadas. Para Carr “Proceso mediante el cual el conocimiento implícito, dado por supuesto e incuestionable, se vuelve explícito, se examina críticamente y se formula y comprueba a través de las acciones futuras”

5. Diversas concepciones de la enseñanza reflexiva.

La reflexión ha sido un referente a la hora de pensar la formación del profesorado, pero no ha tenido la incidencia adecuada en el diseño de los planes de estudio.
Carlos Marcelo concibe cinco orientaciones: académica, técnica, práctica, personalista y de crítica social. A pesar de ello se afirma que una visión unitaria puede asumir la formación docente en las distintas orientaciones incorporando la reflexión como metodología para la construcción de conocimiento profesional. Dos de estas perspectivas están muy consolidadas en la cultura de la docencia:
1.La orientación académica. Enfatiza el conocimiento de la disciplina, concibiéndolo como un especialista en ella. El matiz reflexivo insta a que piense acerca de la materia que domina y transforme su contenido disciplinar y científico en un conocimiento pedagógico. Lo que hace afirmar a Shulman “que simplemente adquirir un conocimiento del contenido no es una adecuada preparación para ser hábil en la enseñanza”. Lo que en verdad define al buen docente es saber enseñar lo que sabe.
2.La orientación técnica. La práctica reflexiva habrá de ayudar al profesor a enfrentar situaciones específicas de los procesos de enseñanza-aprendizaje que no tienen cabida en el marco inflexible de la norma general. Sin transgredir lo técnico, deberá trascenderlo desde lo artístico como única vía para educar. Es un buen procedimiento para armonizar la práctica diaria con la teoría.
Cristina Moral relaciona y analiza cinco tradiciones de la práctica reflexiva, las dos anteriores y otras tres:
3.La tradición genérica. La acción del profesor es mejor cuanto más deliberativa sea. Se podría afirmar que no es aceptable si no es deliberativa. Se concibe el papel del profesor como sujeto que se forma a través de la reflexión sobre la práctica, salvando el vacio entre la formación teórica y la práctica a partir de la reflexión.
4.La tradición de desarrollo. O personalista. Profundiza su autonomía. Un profesor capaz de elaborar su propia teoría de la enseñanza, contextualizando lo prescrito por la norma general mediante un ejercicio de reflexión sobre la singularidad de la problemática. Por la heterogeneidad de los grupos clase, la enseñanza ha de ser capaz de reconocer los múltiples enfoques, capacidades, sentimientos y actitudes. Sólo así la enseñanza será respetuosa con la autonomía e identidad creativa de cada alumno, promoverá la interacción docente-aprendiz y facilitará el avance y diálogo con colegas.
5.La tradición social reconstruccionista. La reflexión es concebida como un acto político, un posicionamiento crítico ante la sociedad en un intento de mejorarla. Una relación agónica entre los fundamentos internos de su práctica teñidos de una axiología personal y los condicionamientos sociales.
En este marco, con independencia de la tradición, la reflexión es un elemento imprescindible en la forja y actuación del docente actual, de un nuevo profesor para una sociedad y una escuela en plena transformación.

6. Enfrentar la complejidad desde la práctica reflexiva.


Siguiendo a Perrenoud, la práctica reflexiva que pretenda enfrentar la complejidad de la docencia, necesita unos recursos que la faciliten:
a. Saberes metodológicos y teóricos.
b. Actitudes adecuadas. Aceptación del aula y centro como micro y meso comunidad de intereses y una cierta relación con el oficio real.
c. Competencias. Que se apoyen en estos saberes y actitudes: capacitarse para saber hacer mejor la planificación-diseño, organización, desarrollo, seguimiento y evaluación de su tarea educativa, así como profundizar en la adquisición de un pensamiento crítico, creativo y práctico.
Hay que pensar cómo se enseña y lo que se enseña, en los valores de todo proceso de enseñanza-aprendizaje. Se educa para vivir y convivir en comunidad con otros. Para Perrenoud una implicación crítica no pasa necesariamente por una implicación militante, ni por una crítica sistemática de las opciones gubernamentales. Implicarse significa interesarse, informarse, participar en el debate, explicarse y dar a conocer.
El profesorado ha de reflexionar sobre las decisiones políticas en ámbitos tales como el socio-económico, educativo y escolar en tanto que elementos fundamentales del propio curriculum que se ha de impartir.

1 comentario:

  1. EXCELENTE INFORMACIÓN ES BIEN CIERTO QUE LA REFLEXIÓN EN EL DOCENTE DE HOY DEBE APLICARSE, CON MENTE ABIERTA, RESPONSABILIDAD Y HONESTIDAD. FELICIDADES POR SU LIBRO. SOY ESTUDIANTE DEL DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN ESTOY TRABAJANDO EN MI TESIS PRECISAMENTE EN LA PRACTICA REFLEXIVA DEL DOCENTE EN EDUCACIÓN SECUNDARIA (MÉXICO) . AGRADECERÍA SI TIENE MAS BIBLIOGRAFIA.

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